domingo, 28 de febrero de 2016

Lo reconfortante que es hablar con él

Es increíble cómo a pesar de todos los amargos tragos, todas esas noches llorando.... Hablar contigo,como antes, sea tan cálido.

Es difícil de explicar, porque no todos entienden la situación. Te tachan de culero y a mí de imbécil, sin embargo, ambos sabemos lo que sucede. Y es que aún se siente, cómo hay algo que nos une demasiado fuerte que no se ha podido romper y que en lo personal, creo que nunca sucederá.

Anoche tuvimos una conversación sin sentido, sólo compartiendo cosas ridículas. Fue divertido y gracioso, como cuando antes de ser novios.

Me hizo sentir bien... me hizo sentir que tu amistad aún vale millones para mí. No me quiero ilusionar con un regreso, pero sé que puedo luchar a tu lado por mantenernos amigos.

sábado, 27 de febrero de 2016

Muchos días como hoy

Es, quizá, desde hace un par de años que este sentimiento ha echado raíz en mí.

Desde aquella vez que las cosas comenzaron a estar difíciles para ambos y hasta el día de hoy, separados, existe un sentimiento de añoranza y tristeza dentro de mi ser. A veces se manifiesta más, otras parece calmarse. Es como el mar: aún con todo pronóstico, sorprende con sus altas y bajas.

Hoy es un día intermedio. De esos en los que sé que puedo disfrutar de la vida pero que sin embargo, en cualquier momento algo detonará el llanto. Algo parecido al 'nudo en la garganta' solo que esto me oprime el pecho y me grita que regresemos a esos días bellos juntos...

Nunca he sabido lidiar con ello y creo que nunca lo sabré. En estos momentos sólo sé que de lo único que estoy segura... Es que te extraño.

viernes, 26 de febrero de 2016

El día que supe que lo amaba.

Y supe que lo hacía de una manera más profunda, más intensa y más sincera.

Siempre he tenido una pésima memoria para las cosas, y, en realidad, no recuerdo todo lo que sucedió ese día. Sólo recuerdo el momento en el que supe que mi vida no podía ser sin él.

Fue un día entre el momento que pasamos la línea de la amistad y antes de ser pareja. Estábamos en mi habitación, él se encontraba recostado en mi cama y yo tenía mi cabeza en su regazo. Nos reíamos de algo, era tan natural que volteé a verle a los ojos y ví un destello en ellos que me atrapó enseguida. Lo que pensé puede que haya sido estúpido o poco convencional, pero no importa, para mí era la descripción de todo lo que estaba dándome cuenta que sentía por él: '¡Está vivo!'

Eso fue lo que atravesó mi cabeza y de inmediato comencé a sentir la calidez que su cuerpo emanaba. Mi corazón notó un infinito amor, un enorme agradecimiento porque esta persona, aquella con la que disfrutaba tanto estar, estaba viva y a mi lado, que esta maravillosa persona compartía su tiempo y su aliento conmigo.